LA GIRALDA TIENE NOVIO

Desde Sevilla, el corresponsal de COLOQUIO Antonio Mihura nos envía esta poesía anónima que empareja a los dos símbolos más representativos de Sevilla: la moruna torre de la Giralda y el andaluz río Guadalquivir. las aluciones poéticas como Triana, Patio de los Naranjos, torres del Oro y Santa Ana, Arquillo de Mañara y Bonanza son locales bien conocidos de Sevilla.

La Giralda tiene novio...
¿qué la Giralda tiene novio?
pero si no puede ser.
¿Pero novio..., novio?
Novio, sí;
¿y cómo se llama el mozo?.
Se llama Guadalquivir.
¿Y qué dicen por Sevilla?.
Pués nada, ¡qué van a decir!.
Que ya la Torre del Oro
y también la de Santa Ana,
que se peinaban mirando
en el espejo de sus aguas,
están llorando en silencio
presa de celos sus almas,
porque el rio de sus amores
las noches de luna clara,
se pone sombrero negro,
negro con el ala ancha,
pañuelo de seda al cuello
y traje corto de alpaca,
y pasa la noche cantando
coplillas de la Giralda.

Pero vamos a ver compadre...
y cuando ya el puente pasa,
¿a dónde va con su novia?,
¿en dónde pelan la pava?.
Sss...dicen los que lo han visto.
que por las tapias se salta
del Patio de los Naranjos,
y se sienta allí a escucharla.
Porque la Giralda ...
ríe, llora y canta,
cuando toca sus campanas.
la otra tarde...
estando el rio cortando
diez naranjos y azahar,
para hacer un ramillete
con que poder obsequiarla;
estando al árbol subido
se le desgarró una rama
y no vea usted compadre

la gracia que le hizo a la giralda.
Y le tiró muchos besos
y él se los guardó en su faja.
Y se lanzó por serranas,
y cinco luceros viejos
que habían nacido en Triana,
bailaron un garrotín
mientras la luna hacía palmas.
Y vinieron veinte duendes
del Arquillo de Mañara,
y se firmó el compromiso
matrimonial en un acta
que era la fuente morena
del Patio de las Naranjas.

Y firmaron los luceros
por ella, por la Giralda,
Con rosas blancas por plumas
y en vez de tinta, con plata.
Y firmó el Guadalquivir
mientras una copla cantaba.

Y después se fueron yendo
cada cual para su casa.
Los veinte duendes corrieron
al Arquillo de Mañara.
La luna y los luceros
les daban voces al alba,
y al rio Guadalquivir
le llamaban de Bonanza.

Y apareció un campanero
que acarició a la Giralda
y quiso darle un consejo
que ella rechazó con gracia.
Yo me caso con el río
aunque me deje y se vaya
porque tiene más salero
que todos los rios de España,
que van a sonar a gloria
entre la aurora y el alba,
para que el río de mis amores
vea que lo quiere, su novia ...
LA GIRALDA.